Ni vampiro ni muerto viviente,
Aunque algo de muerto y de perdido,
Y de desangrado y de hambriento hay que tener,
Para escribir poemas,
Para publicar esa letra negra con enfermiza ritualidad.
Transformando los momentos en versiones reptiles,
Los sueños en mentiras románticamente alineadas en el blanco suspendido.
Gritando en el desierto, confesándose en un mall.
Si, lo admito, algo de vampiro tengo
Pero tu sangre es hiel y mis dientes son de lana.
Mi ataud es mi craneo.
Se cierra y no entra la luz, ni el ruido, ni tú.
Cuando lo hace el tiempo se detiene y entonces;
“El pasado es sólo un recuerdo presente,
El futuro es sólo un sueño presente”
Escondidamente solo. O, Quizás, solamente escondido.
Todo parece oscuro, no se habla de día ni de noche,
Ni de semana ni de mes. Lo único que avanza, o retrocede,
Son las heridas y las cicatrices que he dejado en tu cuerpo,
Que se abren o se cierran según cuanto me vas amando,
Y cuanto yo te voy odiando.
Desaliñado, pálido y maltratado,
Soy los vestigios de un tenorio enmascarado,
Que ahora se enfrenta a un escenario sin telón,
A las vacancias, al agotamiento endémico del pecado hecho rutina.
Mi rostro es una tumba.
El tiempo, la luz, y tú me han ido asolando,
Y esta golpiza ya me sabe a tierra, a polvo y a gusanos malditos,
Esta vida me esta matando,
De modo que,
Quizás estoy muerto de la vida.
Y entonces el hambre, el frío, la soledad,
Son el reflejo insistente, el resorte aplastado,
De tus besos, rompiendo la carne viva,
De tus manos quemando mi sangre,
De tus ojos leyendo mis poemas.
Porque algo de muerta y algo de perdida hay que tener,
Para estar aquí.
felibelano




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