Fuego
A Gabriela
Siento una llama tan grande,
Que quema, deja huellas y echa humo.
Es un fuego que ha secuestrado mi aliento,
Ha incinerado mis velos y mis mascaras.
Lo siento palpitar como a un tambor,
Y aunque avanza, no se va ni se atenua.
Es tan intensa que describirla es casi una forma de insultarla,
Tan radical que hasta mis dedos arden mientras escribo de ella.
Al principio me pidieron apagarla, pero a mi hasta mirarla me daba un poco de miedo,
Ahora la tengo alli, y me previene del frio y las sombras.
Quema, no lo niego. Duele, y a veces muerde,
A veces se vuelve llamarada y lo absorbe todo, como si fuera tambien relampago.
Cuando la desatiendo ella se vuelve a penas una luciernaga rojiza, tenue como una estrella pequeña,
Pero siempre intensa, como los ojos de un gato.
Una vez dije que tenia un incendio en el pecho,
Y que mis poemas eran como una cortina de humo.
Hoy mas bien pienso que es un sol en mi espiritu,
Y que mis letras son la forma en que Icaro emprende su vuelo.
Felipe





te amo!